Jorge C.
Muñoz de Domingo Arenas, Tlaxcala. — “Para no romper la tradición”, como señalan los vecinos, un nuevo robo se registró esta semana en la cabecera municipal, sumándose a la larga lista de hechos delictivos que se han vuelto frecuentes en la zona. El suceso ocurrió en una vivienda ubicada sobre la calle Venustiano Carranza, esquina con calle Gobernador Felipe Mazarrasa, justo detrás de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.
La mañana de este sábado 16 de mayo de 2026, alrededor de las 7:30 horas, un trabajador que realizaba labores de remodelación en el inmueble notó que la cerradura había sido forzada, lo que indica que el acceso se realizó durante la madrugada. Al ingresar, encontró el lugar totalmente desordenado y constató la falta de diversos objetos de valor: una pantalla Smart TV, botellas de alcohol, un reproductor de música, tres bicicletas, además de electrodomésticos y enseres domésticos. Inmediatamente, realizó el reporte correspondiente al número de emergencias 911.
De acuerdo con testimonios de vecinos, los dueños de la casa solo acuden de forma ocasional, situación que, al parecer, ha sido aprovechada por los delincuentes. Lo más preocupante para la población es que este suceso sigue el mismo modus operandi que los robos registrados en los últimos meses, patrón que se repite sin que hasta el momento existan resultados para detenerlo.
Ante esta situación, los habitantes han señalado directamente la responsabilidad por omisión del presidente municipal, Héctor Prisco Fernández, a quien acusan de mantener una actitud pasiva y de no generar una estrategia clara de seguridad pública que proteja a la ciudadanía. Mencionan que, durante alrededor de tres meses, el puesto de comisario de seguridad municipal, permaneció acéfalo, contando únicamente con un encargado provisional, lo que dejó prácticamente sin operatividad a la vigilancia local.
“Las autoridades nada más son espectadores”, expresaron vecinos, al reclamar que la delincuencia no da tregua y que los delitos aumentan cada día, mientras que la falta de acciones contundentes por parte del alcalde y su administración ha permitido que la inseguridad crezca, siendo la propia población la que termina por sufrir todas las consecuencias de esta negligencia.
Ahora la interrogante de los vecinos es quién será la siguiente víctima de la delincuencia.

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